SAN PETERSBURGO

 

 

   
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UBICACIÓN: ciudad localizada en el noroeste de Rusia, al este del Golfo de Finlandia.

POBLACIÓN: Es hogar de casi cinco millones de residentes y es a la vez la segunda ciudad más grande de Rusia y la cuarta de Europa.

CLIMA: Los inviernos en San Petersburgo son más moderados en comparación con otras ciudades rusas y su proximidad al Mar Báltico hace que el clima sea algo impredecible. La humedad es alta durante todo el año y aunque en el invierno la temperatura puede descender a -10 grados centígrados, la temperatura promedio es -6.9 grados. Los veranos son más frescos que en las ciudades tierra dentro y suele llover muy frecuentemente (aproximadamente 1 de cada 3 días). Las temperaturas promedios oscilan entre los 20 y 25 grados centígrados. Julio es el mes más caliente y las temperaturas comienzan a descender a mediados de agosto.

COSTUMBRES: Las mujeres turistas deberán cubrirse la cabeza cuando visiten algún sitio religioso.

IDIOMAS: ruso es el idioma oficial en San Petersburgo y está basado en el alfabeto cirílico, lo que hace difícil para los turistas leer los signos en las calles y otros anuncios importantes escritos. Hay muchas personas que hablan inglés en la industria del turismo, pero representan una pequeña parte del total de la población.

MONEDA: El rublo ruso (RUR) es la moneda oficial del país; sin embargo, encontrarás que en muchos negocios se aceptan pagos con dólares estadounidenses. Las tarjetas de crédito son cada día más aceptadas en San Petersburgo, pero se recomienda llevar suficiente efectivo para las compras pequeñas y en casos de emergencia.

 

ATRACTIVOS TURÍSTICOS:

         El Ermitage. Es la gran joya de la ciudad y uno de los museos más grandes del mundo. Se reparte en cuatro edificios, entre ellos el antiguo Palacio de Invierno, mandado construir por la zarina Isabel, hija de Pedro I. El lujo deslumbrante de sus salones y la multitud de piezas que alberga-tres millones-, algunas verdaderas obras maestras, podrían detenernos en el palacio durante semanas. Además reúne una de las principales colecciones de pintura impresionista y de vanguardia del mundo, con obras de Picasso, Matisse, Degas, entre otros. No hay que dejar de visitar la colección de arte ruso de los siglos XVIII al XX.

     El Palacio de Invierno. Edificio barroco mandado construir por la zarina Isabel, hija de Pedro I, entre 1754 y 1762. Fue residencia real hasta la revolución de 1917 y entre sus estancias más lujosas sobresalen las salas del Trono y de Malaquita, y la escalera de los Embajadores.

        La Fortaleza de Pedro y Pablo. Es la construcción más antigua de la ciudad. Se construyó en 1703 con funciones defensivas, aunque se usó sobre todo como prisión. Tras sus muros se alza la catedral de San Pedro y San Pablo, que tiene un magnífico interior barroco y está coronada por una torre que termina en una brillante aguja dorada. En ella se encuentran las tumbas de los zares de Rusia. El último, Nicolás II fue enterrado en 1998. Catedral de San Isaac. Para construirla se alzaron once mil pilotes que sostienen las 300.000 toneladas del peso total del templo. Se levantó en 1818, y es todo un muestrario de piedras policromadas -más de 40 variedades- que dulcifican la grandiosidad de sus proporciones.

      Monasterio Smolni. Construido por el arquitecto Rastrelli, se terminó en tiempos de Catalina la Grande, quien lo consagró a la educación de muchachas nobles. Durante la revolución de octubre de 1917, Lenin instaló en este edificio su cuartel general. Iglesia de la Resurrección. También llamada de San Salvador de la Sangre Derramada, debido a que en ella fue asesinado el zar Alejandro II. Se construyó entre los siglos XIX y XX, y sigue las pautas del historicismo ruso con abundantes bulbos y mosaicos revistiendo sus paredes, que rompen el estilo clasicista y europeo del resto de la ciudad.

      Perspectiva Nevski. Se extiende a lo largo de 4 km y parte del Monasterio de Alexander Nevski. Cada puerta y cada número de esta calle tiene su particular historia: iglesias, palacios, cafés, hoteles, puestos de flores... es la principal arteria de la ciudad, la más vital.

·   Teatro Maríinski. Levantado en 1860 por Kavo, autor del Bolshoi de Moscú,   su auditorio es una joya ornamental. De su escenario salieron los mejores artistas del ballet ruso, célebre en el mundo entero.

·   Isla Vasílievski. Su trazado lo proyectó Pedro I el Grande como centro de gobierno. En su interior destacan las Columnas Rostrales, el Almirantazgo y la Academia de Bellas Artes.

·    Crucero Aurora. Este barco anclado en el Neva dio la señal para el asalto al Palacio de Invierno en 1905. Es un emblema de la Revolución y se puede visitar. En el muelle donde está varado hay multitud de tenderetes con gorras, medallas y condecoraciones.

·   Además, conviene visitar algunos de los museos más interesantes de la ciudad, como el Museo Ruso, que reúne iconos tradicionales y pinturas de las vanguardias del siglo XX, la Casa-Museo Dostoievski, donde los admiradores del escritor podrán conocer su última residencia en la ciudad, y la Casa-Museo de Pushkin, en la que el poeta ruso vivió durante más de 30 años.